Karime Macías, tan o más culpable que Duarte. Libre

Comentando La Ciudad

  • PGR, cómplice, omisa, indiferente ante Karime Macías

Por Luis Repper Jaramillo*

lrepperjaramillo@yahoo.com

Ya se ha dicho, escrito, comentado, cafeteado, twitteado, leído y todo lo demás, del caso y captura de la rata inmunda Javier Duarte de Ochoa, ex Gobernador priista, de Veracruz, que resultó ser “de la nueva generación de priistas” (presumió en su momento Enrique Peña Nieto) el más corrupto (imagínese superó a Humberto Moreira Valdés) de la dinastía dinosáurica, que ha detentado el poder durante 74 años y medio (Dictadura Perfecta, como la clasificó el peruano Mario Vargas Llosa).

De Javier Duarte puede adivinarse todo, la maquinación, el engaño, la astucia, la malevolencia, la desfachatez, el valemadrismo, la corrupción… todo, pero no actuó solo, necesitó del apoyo, asesoría, influencia, planeación, argucias, de alguien de toda su confianza, de su intimidad, de su afinidad (sentimental y familiar) a quien permitir operar en la impunidad, incluso atentando contra la salud, la niñez, las familias y los ancianos del Estado, alguien a quien le valiera madre y despreciar a las personas.

De ese tamaño tenía que ser quien operara la corrupción en Veracruz… y quien más que su esposa, su confidente, la madre de sus tres hijos (Javier, Carolina y Emilio, menores de edad) una “licenciada” en Derecho, por la Universidad Iberoamericana: Karime Macías Tubilla, quien presume en su CV Maestría y Doctorado en Asistencia Social, en la Universidad Complutense de Madrid, España, aunque en registros oficiales de allá y acá  no aparecen esos postgrados, sólo la “licenciatura”.

De esta calaña es Karime, quien durante 6 años maquinó, urdió, operó, diseñó, ordenó y supervisó cómo robar, defraudar, saquear, más de 3 mil 300 millones de pesos, que según el Servicio de Administración Tributaria (SAT), de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Duarte y Karime desviaron del erario jarocho a al menos 31 empresas fantasma, que creó la controladora, astuta y malas mañas, Macías Tubilla.

¿Y saben desde dónde operaba esta hiena?, desde las mismísimas oficinas del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF, Veracruz), siendo Presidenta. Ahí, conociendo las necesidades básicas de los niños, las madres solteras, viudas, abandonadas, ancianos, con esa mente diabólica, disponía del dinero de partidas federales, estatales y municipales para sus intereses personales y familiares.

Pero no sólo el SAT detectó ese millonario fraude, la Auditoria Superior de la Federación (ASF) que depende de la Cámara de Diputados, descubrió (pero no actuó) que la pareja veracruzana, robó a la Cruz Roja de la entidad más de 9 millones de pesos, del porcentaje que los automovilistas del Estado eran obligados a aportar, cuando pagaban la tenencia vehicular… Es decir, Karime hurtó a una institución humanitaria el dinero destinado a la atención de víctimas de accidentes o agresión. Desalmada.

Pues con esa saña e indiferencia, Macías Tubilla, sin calidad moral, todos los días se sienta a desayunar, comer y cenar con Javier, Carolina y Emilio, pequeños que desconocían los ardides corruptos de su madre.

Además de las cifras citadas la propia ASF confirmó que desde octubre de 2016, cuando Duarte de Ochoa se le fugó al gobierno federal, y tras realizar una detallada supervisión de 60 denuncias contra el huidizo presentadas ante la PGR, por empresarios, alcaldes, autoridades universitarias, empleados públicos, etc. detectó el robo de 60 mil millones de pesos, orquestado por la “pareja infernal”… pero todo quedó en un reporte de la instancia auditora.

¿Cómo diseñó su logística para saquear a Veracruz, Macías de Duarte? Muy fácil, conociendo el “lado flaco” de su marido y que a todo le decía sí, la astuta tejió una red de corrupción, a través de familiares consanguíneos de primer grado: madre, padre, hermana, primos; integrándolos a las nóminas de la administración, en cargos de primer círculo. Por ejemplo, datos de la PGR, señalan la complicidad de María Virginia Yazmín Tubilla Letayf y Antonio Macías Yasegaray, padres de Karime como prestanombres en el manejo de recursos públicos para adquirir propiedades.

Detallo: con el dinero hurtado a Veracruz, la señora Macías Tubilla, “compró” cuatro departamentos de lujo en el conjunto St Regis de Nueva York, cada uno valuado en 400 mil dólares. Los padres sabían y callaron el ilícito.

Brenda Tubilla Muñoz, prima, se despachó con la cuchara grande en cuanto al manejo de dinero limpio, que después prostituyó. La pariente fue nombrada en el gabinete ampliado de Duarte desde el mismo momento en que tomó posesión, Directora de Programas Especiales, en donde la discrecionalidad para el manejo del billete fue espléndida. El más destacado fue el Festival Anual “Cumbre de Tajín”

Para no despertar sospechas, Karime aconsejó a la prima crear un organismo que recibiera dinero público para operar. Ni tarda ni perezosa, Brenda, inventa la Productora Técnica de la Cumbre, y se autonombra directora y administradora (¿cómo no?), por lo cual empieza a recibir del gobierno estatal 27 millones de pesos (para organizar una vez al año el festival), conforme pasó el sexenio el subsidio aumentó hasta llegar a los 47 millones de pesos. Nunca rindió cuanta de gastos, ingresos y ganancias. Todo quedó en la opacidad.

Otro PRImo, Jorge Ramírez Tubilla, al inicio del sexenio fue nombrado Procurador Fiscal de la Secretaría de Finanzas del Estado (ojo, checaba los movimientos financieros de empresarios, contribuyentes, comerciantes) para saber quién y cuánto dinero poseían. Una vez concentrada toda esa información, su tío político, Javier Duarte, lo ubica en sitio estratégico (en donde hay dinero) Subsecretario de Ingresos, es decir, la recepción de todo el dinero legal que entra a las arcas del Estado. Movimiento calculado por Duarte y señora, para allegarse recursos que después pillarían.

Actualmente el PRImo cumple proceso de investigación en la PGR por delitos de desvío de recursos y por enriquecimiento ilícito. Obviamente, sabía cómo llegaba la fortuna al erario local y dispuso de algo, de lo demás se encargó la PRIma, Karime.

Así desde el inicio del sexenio de Duarte de Ochoa, su esposa empezó a tejer su red de corrupción, ante la pasividad, indolencia, permisividad y omisión del señor Gobernador, incluyendo a la parentela en sitios clave —en donde se manejara mayor cantidad de dinero—, al fin nadie lo notaría.

El poder tras el trono, diría el clásico, (Marta con Fox, Eva Sámano con López Mateos), pero Karime superó todas las expectativas, porque supo coludirse con el gobierno federal, con el PRI, con los diputados y senadores de su partido para que nada hicieran o le sugirieran robar, pero no tan descarado, porque es increíble que desde Los Pinos, Gobernación, el PRI, PGR, San Lázaro, la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación, no hayan intervenido en cualquier momento de los 2 mil 190 días de administración duartista/maciaista, para inhibir o aconsejar no ser tan avorazados. Ya no digamos, fincarles responsabilidades penales por corrupción, robo, etc.

La señora era insaciable, excéntrica, voraz, mientras más robaba, más quería y se daba el lujo, con la complicidad e indiferencia de su marido, de ordenar a algún testaferro, tomar el avión del Estado, viajar a la Ciudad de México para comprarle —porque lo soñó o se levantó con el ánimo de estrenar algo diferente— un juego de aretes y collar en oro de 14 kilates, con piedras preciosas, pagando en efectivo 3 millones 925 mil pesos.

Calculadora, controladora, rapaz, insaciable, Karime Macías no se conformaba con poco, pese a que en su Diario Personal encontrado en una bodega por la PGR, luego de la fuga del matrimonio, se describía como una persona esotérica, que se preocupaba y ocupaba por los niños, tranquila… pero detrás de esa “gran dama” se escondía una hiena que no le importa lo que piensen sus hijos o la sociedad de ella, mientras consiga sus caprichos y debilidades: dinero, corrupción, poder, traición.

¿Después del escenario anterior, usted cree que Karime Macías Tubilla, es inocente, como lo considera la PGR?

Su esposo está recluido en una prisión de Guatemala, ella, a escasos días de que los niños del país vuelvan a clases, después de las vacaciones de primavera, sale de México con sus tres hijos, hermana, padres, primos, a Londres, en donde tiene un departamento adquirido malamente con dinero de los veracruzanos; sin justificación alguna, aprovechando la complicidad, laxibidad, descuido premeditado, omisión o indiferencia de la Procuraduría General de la República, cuando su pareja está en pleno juicio legal y preso.

Es que la hiena veracruzana, como he dicho, es astuta, calculadora, controladora, hábil; aprovechándose de las lagunas legaloides de la fiscalía del país, agarró sus tiliches, parentela y se fue. Así como cuando su marido, luego de una entrevista televisiva en la CDMX, se fue al aeropuerto, llegó a Jalapa, de ahí un helicóptero oficial de Veracruz prestado (ya no era gobernador, había solicitado licencia) lo trasladó a su destierro.

Y la hiena, astutamente, aprovecho las palabras del Subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, Alberto Elías Beltrán, de que no existe orden de aprehensión en su contra y de sus familiares por lo que “tienen libertad migratoria y pueden moverse libremente por México o por el país que deseen” (escogió el Reino Unido).

Lo anterior, no obstante, a que el 10 de marzo se conoció que la ex titular del DIF Veracruz es investigada por los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero), asentados en la Carpeta de Investigación FED/SEIDF/ UEIDFF/VER/001653/2016.

¿Complicidad, incapacidad o colusión oficial?… ¿Usted qué se imagina?

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)

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