EL PRD Y…

Óptica Ciudadana

Por José Luís Hernández Jiménez

hernandez-jimenez2012@hotmail.com

Apenas tiene 28 años de edad, pero parece tan gastado como sus principales contrincantes. El pasado 5 de mayo llegó muy avejentado a su cumpleaños, pues en donde “gana”, lo hace montado en el PAN, y en donde compite solo, con muchos trabajos se ubica en el tercero o hasta el cuarto sitio, de las preferencias electorales.

Empezó bien, pero ¿qué le pasó al Partido de la Revolución Democrática (PRD)?

Repito: lo que sucedió es que dicho Partido (e “izquierda” electoral que le acompaña o que hoy le combate), olvidó las causas por las que nació. Y al menos desde 1996, perdió totalmente el rumbo originalmente acordado. Empezó a ganar poder, pero perdió autoridad moral.

Veamos dos de sus antecedentes. Uno:

El 7 de junio de 1988, se hizo pública la decisión de Heberto Castillo, entonces candidato a la Presidencia de la República por el Partido Mexicano Socialista (PMS), de declinar a favor de Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Frente Democrático Nacional – Corriente Democrática (CD), PARM, PPS, PFCRN y otros organismos políticos -, a cambio de un compromiso programático que fue firmado por el propio Cárdenas.

Entre otras cosas, dicho compromiso dice: “Ambas organizaciones, PMS y CD, se comprometen a eliminar el sistema presidencialista y el corporativismo, sustentos principales de la antidemocracia en el país, mediante un período de transición a la democracia, que deberá culminar en el establecimiento de un régimen de Partidos, en el que el gobierno surja de la Asamblea de Representantes del Pueblo, elegida democráticamente, y se someta a su autoridad.

“En el nuevo régimen no habrá Partido oficial, las organizaciones sociales no podrán ser incorporadas a ningún Partido político,… El principal objetivo de la política económica será alcanzar la justa distribución de la riqueza,… Si no se logra el triunfo electoral (en 1988), ambas organizaciones se mantendrán en la oposición y dedicarán todos sus esfuerzos a fortalecer la gran alianza de fuerzas democráticas y a organizar e impulsar las luchas del pueblo…”

Dos: El 20 de octubre de ese mismo año, en documento que firmamos N número de “notables” de todo el país, denominado “Llamamiento al Pueblo de México”, consta que: “… Es nuestra responsabilidad como mayoría, luchar por reestablecer la vigencia de la Constitución. Convocamos a organizar políticamente la gran unidad revolucionaria que se expresó el 6 de julio,…México requiere que formemos una organización que sea la expresión política del cambio social y cultural que estamos viviendo, el Partido de la democracia, de la constitucionalidad, de la Revolución Mexicana, de la dignidad del Pueblo, y del progreso. Necesitamos un partido nuevo que, en alianza con todos los partidos y organizaciones democráticas, sea expresión de la pluralidad, de la inmensa masa ciudadana todavía no organizada.

“Nos proponemos promover la democratización de la sociedad,…lucharemos por la democratización de los sindicatos y organizaciones de trabajadores, campesinos y populares, de toda burocracia corrompida y del corporativismo estatal. Pondremos un alto a la destrucción consciente y sistemática de las instituciones y creaciones de la revolución mexicana: el ejido, la cooperativa, el contrato colectivo de trabajo, el sindicato, la empresa pública,

“Combatiremos la corrupción, el privilegio, la injustica, el nepotismo de gobernantes, funcionarios y poderosos, el caciquismo, la arbitrariedad, el uso patrimonial de los fondos públicos.

“Queremos que nuestra organización sea un instrumento de la sociedad y no tan solo de sus miembros y de sus dirigentes, y para ello tendrán que dar en sus normas democráticas, en su vida interna, en la transparencia de sus recursos, en la autonomía de sus componentes regionales, en la libertad de corrientes y tendencias en su seno, en la unidad y en el respeto de sus decisiones colectivas y, sobre todo, en la conducta personal de cada uno de sus miembros, la imagen tangible de aquello que propone para el país y la sociedad…” (*)

(* La versión completa de ambos documentos aparece en mi libro “Cuando correteábamos utopías”)

Luego, el 5 de mayo de 1989, en la Sala de Armas de la Magdalena Mixiuca, en la capital del país, miles de delegados provenientes de todo el territorio nacional, rescatando en sus documentos básicos señalamientos como los arriba citados, fundamos el Partido de la Revolución Democrática.

La letra estaba bien. Los discursos también. Las intenciones, mejor.

¿Qué le pasó a la izquierda encabezada en ese momento, por el naciente PRD?

No solo olvidó la letra de esos compromisos, sino también el espíritu. Y es que “por sus obras los conoceréis”, reza el refrán. Ha hecho, repito, en particular desde 1996 (que, curiosamente fue cuando sus fuerzas vivas negaron a Heberto Castillo, ser su dirigente principal), lo contrario de lo que dijo proponerse. Ofreció combatir y terminar con el Presidencialismo, el caudillismo, el corporativismo, el clientelismo, el patrimonialismo, la corrupción, el nepotismo, la opacidad en el manejo de los recursos públicos,… y hoy todos esos fenómenos, propios de la cultura política priísta, anidan en su seno.

No solo consolidó, por ejemplo, el caudillismo en su quehacer político interno, sino que lo exaltó tanto que acabó creando líderes tan poderosos, cual verdaderos Frankesteins (dos, en especial, que curiosamente han sido sus únicos candidatos a la Presidencia de la República), nulificando con ello, cualquier indicio de vida democrática. No solo dejó de cultivar el espíritu unitario dentro y fuera del propio Partido, sino que acabó con décadas de esfuerzos unificadores de las fuerzas progresistas del país, provocando con ello, y formalizándolo en 2012, la mayor división de la izquierda en muchos años. Hoy, en los hechos, existen dos PRD´s, con dos registros electorales, con los mismos y hasta peores vicios y mañas, de la cultura política priísta. Bueno, uno se llama de otra manera, pero son lo mismo.

Con todo ello, olvidó – u olvidaron ambos PRD´s – las causas que le dieron origen.

A 28 años de su surgimiento, esa izquierda está convertida en una fábrica de nuevos ricos (y hasta millonarios) – paradójicamente el PRD está endeudado con 350 millones de pesos y el otro PRD es opaco sobre el origen de parte de sus recursos -, de promotores de privilegios para sus dirigentes, representantes y familiares, y busca chambas bien pagadas. Sobre todos sus cúpulas dirigentes, se han convertido en aquello contra lo que decían luchar en su juventud. Ya que.

Si esa izquierda aún quiere convertirse en la esperanza de México (lo fue allá por 1989), debe promover su propia revolución democrática. ¿Cómo? Adoptando la ética en todas sus acciones; dando paso a nuevas generaciones de dirigentes; abriéndose a la sociedad; suprimiendo sus propios privilegios; promoviendo la unidad de todos alrededor de causas e ideas, no de candidatos ni de personas; mirando hacia el futuro, no hacia el pasado… Dudo que quieran hacerlo, pues en la fecha de su aniversario 28, nada sustancial dijeron sus principales líderes. Una dijo reconocer que ya no son de oposición; Otro de plano gritó, “que se le olvidó” y que “síganme los buenos ahorita o no los pelo en el 2018”. ¡Si serán!

(Luego de denunciar reiterada, interna y periodísticamente desde 1996, que dicha izquierda había extraviado el rumbo, a fines de 2006 viendo que mis quejas eran infructuosas, opté por alejarme de la vida partidaria, no de la política. Pero viví en el monstruo y le conocí las entrañas, con perdón de don José Martí).

Notitas: Una.- Que a propósito de lo dicho arriba, quizá para seguir purificando a la mafia del poder, don Peje tiene un nuevo aliado proveniente de esa “familia”, Fernando Espino Arévalo, priísta de cepa, símbolo del sindicalismo atroz y eterno cacique del Sindicato del Metro capitalino. Dos.- Que como están las cosas, a todos conviene armar un gran Frente en Contra la Inseguridad y la Violencia. Tres.- Que ¿qué pasa en Venezuela?: Va más de un mes de escasez de alimentos, protestas masivas en contra de su gobierno, 38 muertos, 717 heridos, 85 militares detenidos y algunos otros exiliados por oponerse a la represión. Cuatro.- Que van dos Invitaciones: a) el martes 16 de mayo, en Concepción Beistegui 107, colonia Del Valle, en la CDMX, Emilio Álvarez Icaza Longoria, ex titular de la CDHDF, y ex Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, presenta su proyecto “Ahora ó…”. Es a las 19 horas. Y b) el jueves 18 de mayo, hay Mesa Redonda con el tema “El legado de Heberto Castillo”, a cargo del ex Rector Juan Ramón de la Fuente y de Cuauhtémoc Cárdenas. Coordina, Arq. Laura Itzel Castillo Juárez. Esta es a las 18 horas en Tlatelolco, en el Memorial del 68. Cinco.- Que se agradece al “Foro Permanente Heberto Castillo”, de Xalapa, Veracruz, por haber presentado mi libro, “Cuando correteábamos utopías”, el pasado 28 de abril, en el Palacio legislativo de esa entidad, y a los distinguidos presentadores: Profa. Gloria Sánchez Hernández, Ing. Rafael Castillo Blanco e Ing. Guillermo Fernández Sánchez. Seis.- Que aparte de la de Juan Rulfo, la obra de otro mexicano ilustre que hay que leer es la de Octavio Paz: “El Laberinto de la Soledad”, “Postdata”, “El Ogro Filantrópico”, “Sor Juana Inés de la Cruz o las Trampas de la Fé”, “La llama doble”, “Pequeña crónica de grandes días”. Siete.- Que sigo de terco: hagan ejercicio diario mis estimadas (os). Esto sí es prevención, no lo que dice el director del IMSS.

México, CDMX, a 7 de mayo del 2017.

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