Sistema excluyente del INE contra candidaturas independientes

INFORMACION CAPITAL

Mario García Sordo
garciasordo@gmail.com

El sistema creado por el Instituto Nacional Electoral (INE) para registrar candidaturas independientes, está diseñado para evitar que los ciudadanos participen en forma libre y democrática, pues se basa en una estructura rígida y sumamente costosa a la que sólo pueden acceder los viejos políticos que a lo largo de su carrera han acumulado un capital superior a los 34 millones de pesos.

Aunque el Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, dijo que más de 48 personas se han registrado para ser candidatos a la Presidencia de la República es evidente que la mayoría no podrá sostener sus aspiraciones, ante los inalcanzables requisitos impuestos por la autoridad electoral.

Hay que recordar que para la Presidencia se debe contar con 866 mil 593 apoyos (firmas que se llenarán en formatos electrónicos o impresos) de la ciudadanía, distribuidos en por lo menos 17 entidades federativas, que sumen cuando menos el 1% del total en la lista nominal de electores en cada una de ellas.

Esto quiere decir que cada candidato deberá contar por lo menos con un millón de mexicanos que los apoye, para superar aquellos casos de duplicidad y repetición a diferentes candidatos, para tener un pequeño colchón que logre soportar la supervisión burocrática del INE. Esta suma es muy superior a la que se exige para registrar un nuevo partido político y poder participar en todas las elecciones, tanto a la presidencia, senado y cámara de diputados, sin contar gubernaturas y presidencia municipales.

Entre los ciudadanos que se han preinscrito para competir por la presidencia están Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, gobernador de Nuevo León; el senador Armando Ríos Piter, y la exprimera dama Margarita Zavala, así como María de Jesús Patricio Martínez, “Marichuy”, indígena y curandera nahua del movimiento zapatista, originaria de Tuxpán, Jalisco, y el comunicador Pedro Ferriz de Con, entre otros.

Si todos los aspirantes cumplieran con los requisitos exigidos por el INE, por los menos 48 millones de mexicanos habría dado su apoyo a los candidatos independientes. Esta cifra es superior a la mitad del padrón electoral actual y representaría casi el mismo número de mexicanos que votan regularmente en las elecciones federales, como si los partidos políticos no existieran.

Parece sencillo competir pues sólo hay que presentar una carta de manifestación de intención, el acta Constitutiva de la Asociación Civil integrada, al menos, por la o el aspirante, su representante legal y la o el encargado (a) de la administración de los recursos de la candidatura independiente. Pero el monto de los recursos para obtener una candidatura tiene un tope de 33 millones 611 mil 208 pesos que deberán conseguir –quien sabe de dónde—los que quieran ser candidatos independientes.

Bien dice el presidente del INE que el costo de la democracia es el costo de la desconfianza. Y son tantos los candados que se imponen a las candidaturas independientes que los ciudadanos comunes y corrientes no tienen posibilidad alguna de participar, y para muestra basta hacer cuentas de lo que cuesta hoy ser un presidenciable:

El primer gran requisito será conseguir un millón de firmas de ciudadanos con todo y credencial de elector, mediante un dispositivo como la Tablet, que les tome la foto y envíe sus datos en tiempo real, vía satélite. Ello requerirá que en los 120 días que tendrán para obtener estos apoyos se tendrán que hacer 8 mil 334 afiliaciones a su causa diariamente. En jornadas de 12 horas se tendrá que convencer a 695 ciudadanos cada hora.

Para lograr que un millón de mexicanos apoyen a un candidato se necesitarán contar con un ejército mínimo de mil 400 promotores en todo el país que rindan resultados los 120 días de afiliación independentista. Si a cada promotor se le paga un promedio de 150 pesos por jornadas de 6 horas, entonces el que quiera ser presidente por la vía independiente debe gastar 210 mil pesos diarios.

A lo largo de cuatro meses se gastaría 50 millones 400 mil pesos, para conseguir el mínimo de firmas ciudadanas, que de hacerlo provocaría que su candidatura fuera anulada por rebasar los topes impuestos por los consejeros del INE. Bonita trampa burocrática. Te pongo una meta alta de ciudadanos y sólo te autorizo la mitad de los gastos que debes hacer.

A ello habría que sumar los gastos de operadores políticos en por lo menos 20 entidades federativas que tendría como principal objetivo afiliar a por lo menos el 1% de la lista nominal de electores de esos estados. Ello implica un gasto promedio de 20 mil pesos mensuales por operador político, es decir se gastarían un millón 600 mil pesos más.

Por si fuera poco, hay que tomar en cuenta la propaganda que los promotores deberán entregaren su proselitismo del candidato independiente y tomando un nivel de eficiencia de 3 volantes por un afiliado, se tendría que imprimir por lo menos 3 millones de volantes que a 40 centavos de costo promedio implica un gasto de por lo menos de un millón 200 mil pesos.

Hay que tomar en cuenta que en este proceso de promoción política al margen de los partidos políticos el riesgo de ser saboteados en lugares donde el corporativismo prevalece, los riesgos de los promotores son mayúsculos y si a ello le sumamos el riesgo que de por si existe por la inseguridad, no faltarán lugares donde se les impida su labor, incluso donde se les persiga y hostigue, o bien simplemente serán asaltados y victimizados por el crimen organizado y el desorganizado.

Hay que recordar que se deberá contar con tabletas, cuyo costo más económico raya en los mil quinientos pesos cada una, que para un ejército de mil 400 promotores, implica una inversión de 2 millones 100 mil pesos.

También los “cándidos presidenciables” tendrán que gastar en por lo menos 20 oficinas estatales y una nacional, cuyo costo podría ser de unos 10 mil pesos por local, algo así como 200 mil pesos por mes; unos 7 mil de telefonía fija y 4 mil de telefonía móvil, es decir unos 211 mil pesos mensuales, que equivale 844 mil pesos por 4 meses de intensa campaña a lo que se sumará unos 400 mil pesos de gastos de gasolina y otros gastos.

Pero quizá el gasto mayor y conociendo los métodos tradicionales de la política que han pervertido los partidos políticos es que se le va a dar a cada ciudadano que otorgue su firma. Considerando que el PRI, PAN y PRD reparten sumas significativas de dádivas en cada proceso electoral, no sería extraño prácticas de compra de voluntades en este difícil reto de que los ciudadanos voluntariamente den su credencial de electoral, se dejen tomar una foto –ante tanto secuestro—y además firmen su apoyo al candidato, pese a la desconfianza ante tantos fraudes que se cometen a diario.

Si ese fuera el caso y si a ese ciudadano se le diera un apoyo mínimo de 100 pesos a cada uno. Tendríamos un costo de por lo menos 100 millones de pesos, para alcanzar la anhelada cifra de ciudadanos apoyando a un candidato independiente, cuyo gasto tendrá que ser ocultado por todos los medios y que jamás los órganos de fiscalización del INE los descubra, para evitar que su candidatura fuera negada.

En pocas palabras. El INE creó un marco de requisitos que difícilmente podrán cumplir los candidatos independientes y si los cumplen será porque precisamente no respetaron las reglas, pues de otro modo es imposible lograrlo. Vivimos la simulación de una democracia que se dice abierta a la participación ciudadana, pero que en realidad cierra cualquier posibilidad de que esto suceda en un libre juego democrático. Con ello las élites mantienen el control de proceso electoral y sobre todo el poder.

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