La Gaceta Metropolitana 
 
 
 
CIUDADES, COLONIAS Y CALLES
 
 
 
 

Comentando… la Ciudad

 
  • Ser un gobernador así, o tener un gobernador así es un riesgo para Morelos

  • Graco es rencoroso, cambiante, influenciable, además traidor

Por Luis Repper Jaramillo
lrepperjaramillo@yahoo.com

 

Un supuesto militante de izquierda, que levantó grandes expectativas de que gobernar el Estado de Morelos el PRD, era la solución a los terribles problemas de inseguridad, narcotráfico, levantones, asentamiento del narco, lavado de dinero, invasiones sucias, feudo de grupos rebeldes o subversivos, que sentaron sus bases en sexenios priistas corruptos, que convirtieron a  la entidad en “rincón del paraíso corrupto”, resultó peor que sus antecesores.

La administración de Graco Ramírez Garrido Abreu, viene dando tumbos, en sus 3 primeros años no ha logrado la estabilidad social, política, ni económica que prometió durante su campaña y en la protesta al cargo. Su gestión pende de alfileres candentes, porque es un político indefinido, que a veces es perredista, otras priista, la más veleta que lleva el viento.

A Tabasco le llaman “el Edén”. Morelos es considerado el Estado de la Eterna Primavera, no sólo Cuernavaca, su capital, pero de una década hacia acá se convirtió en refugio de bandas del crimen organizado, con su cuota de secuestros, asesinatos, corrupción, indiferencia del gobierno a las necesidades básicas de la población.

Con la llegada de Ramírez Garrido Abreu en 2012, las cosas se descompusieron. Los miles y miles de capitalinos, por su proximidad al DF, que adquirieron una casa de fin de semana, para vacacionar y consolidar su calidad de vida, se han visto en la necesidad de venderla, de malbaratarla, de deshacerse de ella, ante la fuerza de los grupos delincuenciales arraigados   en varios municipios de la entidad, que rompieron la tranquilidad y seguridad de la entidad.

Esto lo sabía el “izquierdista” cuando se postuló al cargo; sin embargo lejos de solucionarlo, lo complicó por su incapacidad de gobernar.

Hoy Morelos ha dejado de ser referente para adquirir una casa vacacional, por lo inseguro de un gobierno más ocupado en reñir, en confrontar a autoridades de otras alas políticas, que por resolver las demandas de los morelenses que toda su vida han vivido ahí.

Varias son las incongruencias del perredista, que siendo oposición de sus antecesores  priistas, criticó, acusó, señaló la corrupción, nepotismo, impunidad que por décadas  dañaron la calidad de vida del morelense.

De lo mismo que acusó Graco Ramírez, hoy está sumido en el vergonzante nepotismo, al colocar a su parentela en diversos cargos de gobierno, pagándoles sumas importantes de salario, por el sólo hecho de llevar los apellidos Ramírez, Cepeda (el de su esposa).

A mis manos llegó información muy importante, de la manera en que el mandatario morelense “repartió el paste” entre sus consanguíneos, los de su mujer y de sus allegados más íntimos.

Es amplia la lista y la detallaré de la siguiente manera: Graco no gobierna solo Morelos, su familia le ayuda desde altos cargos, con jugosos sueldos.

La nómina es larga: Elena Cepeda, su esposa, es Presidenta del DIF estatal y Rodrigo Gayosso Cepeda,  hijo de ella, es Presidente del Comité Ejecutivo Estatal del PRD.

Su nuera, Mónica Reyes Fuchs, pareja sentimental de Pablo Ernesto Ramírez Garrido Durón, hijo del primer matrimonio de Graco, recibe el beneficio de la afinidad, es Secretaria de Turismo, por el que cobra mensualmente 70 mil pesos.

Su ex esposa, Olga Durón Viveros, desde febrero de 2013 es Coordinadora General del Instituto Morelense de Radio y Televisión, con salario de 64 mil 375 pesos al mes.

Su hermano, Rafael Bolívar Ramírez Garrido Abreu, es Subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda Sustentable, quien por nómina cobra 59 mil 327 pesos.

Javier Pérez Durón, sobrino de la  ex esposa del “Gober”, es Fiscal General de Morelos, con sueldo de  67 mil 233 pesos.

Ricardo Olmos, pariente cercano de Elena Cepeda de Ramírez, se desempeña como Subdirector de Recurso$ Materiale$ del Estado.

Cheque este dato: Alberto Barona, pareja de un miembro de la familia Ramírez Cepeda,  es Secretario de Administración  del gobierno local.

No sólo la familia. Jorge Messeguer, amigo personal de Graco y ex candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca por el PRD, es Secretario de Movilidad y Transporte; su esposa, Mireya Gally, es Directora de la Universidad Politécnica del Estado de Morelos; el hijo de ambos, Jordi Messeguer, es asistente de Alberto Capella Comisionado Estatal de Seguridad.

Y si de corrupción hablamos, Graco Ramírez Garrido Abreu no canta mal las rancheras, en 2015, la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos denunció ante la PGR al Gobernador por los delitos de desvío de recursos,  uso indebido de atribuciones y facultades, pues el mandatario y funcionarios de la Secretaría de Salud local desviaron más de 570 millones de pesos destinados a programas del sector.

Acusó que la Secretaría vendió equipo que supuestamente ya no necesitaba, a empresas particulares que luego el gobierno subcontrató para la realización de estudios radiográficos, pagando montos anuales que superan el costo de lo que representaría adquirirlo  nuevo.

Otro ejemplo: Desde su ascenso al poder, a finales de 2012, Ramírez Garrido no ha licitado públicamente una sola obra. Durante todo ese tiempo han sido asignadas de forma directa a empresarios cercanos a él.

De acuerdo con la ley, las obras que rebasen cierto monto deben ser licitadas y no asignadas de forma directa para cumplir con los parámetros de transparencia y anticorrupción. No hay registro de ninguna que  haya sido licitada.

El caso más paradigmático fue la remodelación del estadio de futbol Agustín “Coruco” Díaz, en Zacatepec, aprovechando una excepción que tiene la Ley.

De acuerdo con la auditoría practicada en 2014 a los recursos solicitados por Graco Ramírez –2 mil 806 millones de pesos–, para los trabajos de remodelación del “Coruco” Díaz,  se destinaron 400 millones, directamente, a tres empresas; de éstas una es de Armando Prida, su consuegro,  es  AyPP Constructores SA de CV.

Además de lo anterior, Graco Ramírez es traidor, cuando necesita a alguien lo busca y le saca provecho, ya conseguido el objetivo, lo desecha, “le da una patada por el trasero” y se deshace de él.

Esto no lo digo yo, sino Gerardo Becerra Chávez de Hita, vocero de la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos, quien junto con Ramírez Abreu, sacó del gobierno morelense al priista Jorge Carrillo Olea y preparar el terreno para la llegada de Graco al poder.

Así lo describe el luchador social: es un hombre inteligente, pero explosivo, voluble y cambiante, es influenciable y sobre todo un hombre rencorosos y de “pasiones. “Si no estás con él, estás contra él

El rompimiento entre ambos se derivó de una traición: cuando Carrillo Olea dejó el poder, vacante, el perredista apoyó a otro candidato a ocuparlo, no a Gerardo Becerra. Ese día hubo reclamos, se pelaron y desde entonces es su detractor.

Los problemas entre ambos se agravaron cuando Becerra inició una campaña para exigir su renuncia al puesto, debido al alza de la inseguridad en la entidad. El mismo motivo por el que salió Carrillo Olea: “me trata con la punta del zapato, me levanta falsos, me desacredita, pero así es él”.

De la misma manera que hace 4 años, hoy el desgobernador de Morelos se conflictuó con el alcalde de Cuernavaca, del local Partido Social Demócrata, el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo, por una diferencia sobre el Mando Único Policial, en la capital.

En un arranque de ira y de habladuría irracional, Graco Ramírez acuso a su oponente (de partido) con esta declaración pública: detrás de Cuauhtémoc Blanco y de quienes no quieren el Mando Único en Cuernavaca está Federico Figueroa, hermano de Joan Sebastian, vinculado a Guerreros Unidos, el cártel que participó junto con Los Rojos en el asesinato y desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Acusación temeraria, pues jamás presentó pruebas de su dicho. Días después reculó. Pero la ligereza de sus palabras lo pinta como lo describe Gerardo Becerra: voluble, cambiante,  influenciable, rencorosos y traidor. “Si no estás con él, estás contra él”.

Ser un gobernador así, o tener un gobernador así es un riesgo para Morelos

 

Comentando… la Ciudad

 
  • Secuelas psicológicas provoca reglamento y fotomultas viales

  • Bullying vial, fijo y móvil, impone GCDMX

Por Luis Repper Jaramillo
lrepperjaramillo@yahoo.com

 
Y… no es que queramos ver sólo lo malo del GCDMX, pero éste se empeña en hacer las cosas mal. De por si su nuevo Reglamento (recaudatorio) de Tránsito es un acto de acoso a los automovilistas por la presión que ejercen las intimidatorias “fotomultas”, que lejos de corregir una potencial infracción, se convierte en bullying vial, que de suyo viola el derecho humano de movilidad.

Las “fotomultas” son una acción dictatorial, que si bien todo ciudadano libre sabe que infringir el reglamento de tránsito ocasiona una multa, éste es acosado, presionado, psicológicamente predispuesto a sufrir y no disfrutar la conducción de su auto ante el inminente castigo que recibirá porque una fotografía fija o móvil, representará una erogación económica no presupuestada.

Las fotomultas son un negocio, en donde la autoridad pública (Gobierno de la Ciudad de México) regaló a un particular la potestad de acumular más de 5 mil multas diarias, 150 mil al mes, en donde el concepto ganar-ganar quedará en dos arcas, la empresa poblana Autotraffic, operadora del equipo y el GDF, quienes se repartirán el dinero de la siguiente manera 46 por ciento para el particular y 54 por ciento para la autoridad pública.

En pocas palabras, aunque Miguel Ángel Mancera, jure y perjure que no existirá el “entre”, la “cuota”, el “ponte la de la franja”, exigirle a  Autotraffic, levantar al menos 5 mil fotografías diarias, es una muestra de que “el entre” no se ha erradicado. Al respecto el jefecito de gobierno dijo: eso que dicen que va haber cinco mil multas, que hay una cuota, eso son mitos, o sea de ninguna manera, nunca hemos tenido ese número ni vamos a tener ese número ni se le va a pedir una cuota, no lo permitiría

Sin embargo, es verdad. El particular operador y dueño de las cámaras deberá entregar a la Secretaría de Seguridad Pública, esa cantidad de imágenes –para que el negocio sea rentable- Ésta hará llegar al domicilio del “infractor” la boleta con la multa explícita y la foto del auto que supuestamente haya cometido la falta.

Pero, como los capitalinos son muy perspicaces y de inmediato ubicó las cámaras enemigas, el GCDMX y Autotraffic se sacaron de la manga un recurso recaudatorio: de los58 radares autorizados en vías primarias, cruceros concurridos, avenidas importantes y calles secundarias, 25 serán itinerantes, es decir, móviles, colocadas en automóviles no identificados (sin cromática oficial del GCDMX), para que el operador fotografíe a discreción y a su criterio autos que supuestamente cometan infracciones.

¿Qué es esto, amigo lector?, ni más ni menos, que acoso, bullying vial, pues al manejar su auto, usted lo hará bajo amenaza, pues en cualquier momento un vehículo vecino, contiguo lo flasheará y usted quedará en la más absoluta impotencia.

Esto es una acción persecutoria. Lo cazarán inmisericordemente, porque el operador de las fotomultas tiene la obligación de “entrarle” con 5 mil pruebas de violación al Reglamento de Tránsito diarias (porque él no tiene facultades para infraccionar), es un tercero a quien obsequiaron un poder, que sólo la autoridad por Ley y legalmente corresponde, que se traduce en negocio.

Reglamento y fotomultas se convirtieron en una presión psicológica contra el automovilista, ya que al momento de sentarse frente al volante, le viene a la mente dos conceptos: la fotografía vial y el articulado.

Para sustentar esta idea, consulté a un psicólogo, un profesional del sique,  egresado de la Universidad del Valle de México,  Oscar Godínez Cervantes, quien sostiene que una vez implementado el Reglamento, (con su monserga las fotografías viales), al manejador le  genera estrés, ha afectado su estado emocional, traducido en temor, angustia, miedo, distracción.

El hecho de asumir la responsabilidad de manejar, transforma la personalidad del conductor, porque integrarse a la selva de asfalto, de suyo es un reto y si a esto le sumamos, dice, las acciones persecutorias, acosadoras de un ordenamiento restrictivo, atenta incluso contra la integridad física y mental de la persona

Más aún, explica el especialista, que yo recuerde, Mancera Espinosa, jamás implementó una campaña de orientación, de conocimiento, de familiarización con el Reglamento. No utilizó los medios populares para explicitar cómo se aplicarían las infracciones, como la televisión, la Internet, la radio, los cineminutos y si a esto le sumamos que los conductores carecemos de cultura cívica, vial, esto se convirtió en un coctel peligroso, del cual los únicos perdedores somos quienes conducimos un auto y no actuamos con precaución

Godínez Cervantes, experto en el comportamiento conductual de las personas, considera que el hecho de saber que de manera fija o móvil las fotomultas “están ahí, a nuestro paso” ha generado un estado paranoico, que lleva irremediablemente a estrés, pues el conductor se desconcentra al mirar insistentemente el velocímetro, evadir las cámaras fotográficas, adivinar si alguno de los autos con quien comparte la vialidad porta fotomultas y la propia carga vehicular que irrita, molesta y altera los sentidos.

Seguramente lo anterior, descrito por un psicólogo, jamás lo consideraron las “materias gris” que diseñaron, conceptuaron, redactaron y decidieron imponer un nuevo reglamento de tránsito, nunca, pues como dije en la entrega anterior, esto se redactó, se platicó y se ordenó desde las rodillas de Mancera, de los Diputados de la ALDF, de los Secretarios de Seguridad Pública y el de Finanzas, en la comodidad de sus mullidos sillones de piel en oficinas con calefacción y aire acondicionado, con  objetivo recaudatorio hacia el 2018.

El Reglamento no tendrá marcha atrás, es una decisión tomada, dijo el jefecito de gobierno, al regresar de su viaje por París, Kuwait y Dubái, cuando Senadores y Diputados de la ALDF le había exhortado a retrasar 60 días su aplicación y sobre todo el castigo de las multas, porque aun los conductores no se había familiarizado ni con la ley y menos con el bullying de las fotomultas. Esto evidenció que a Mancera le urgía imponer su capricho, ante el descontento y rechazo no sólo de automovilistas, sino de la población que lo catapultó en 2012 a la Jefatura de Gobierno.

El mal ya está hecho. El enfado popular es generalizado y como para “lavar un poco sus culpas”, recula poquito y autoriza  que habrá un periodo de “familiarización” y que no habrá imposición de multas, sino amonestaciones –en casos no graves como atropellamiento, choques fatales, etc.- pero no dijo que se hará con las más de 23 mil sanciones que en sólo 3 semanas han fotografiado sus cámaras viales. Seguramente aplicará la respuesta oficial de siempre “primero pague y después averiguamos”, o lo que es lo mismo, dice el refrán popular mexicano “lo caído, caído”

El hecho es único. El reglamento y las fotomultas viales  manceristas han provocado estrés social y su único remedio, dispone, es retrasar las sanciones, pero no condonarlas e imponer su “juguetito recaudatorio”, pese al rechazo e inconformidad popular. Así se gobierna en la CDMX.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT)

 
 
 

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