La Gaceta Metropolitana 
 
 
 
CIUDADES, COLONIAS Y CALLES
 
 
 
 

Comentando… la Ciudad

 
  • ¿Qué informará Mancera? Mentiras, pírricos logros

  • Su Ley de Movilidad, atentado a la paciencia y tolerancia de los capitalinos

Por Luis Repper Jaramillo

 
El viernes 11 de septiembre, como todos los días, pero especialmente éste, fue un caos, un atentado a la paciencia, tolerancia, tranquilidad de los automovilistas, ya que desde las primeras horas las avenidas y calles de la Ciudad se colapsaron y la pérdida de horas/hombre fue lastimosa, atentando contra el derecho humano de libre tránsito de quienes se dirigían a su trabajo, a la escuela, a realizar algún trámite.

Sostengo que esta lamentable situación –diaria- tiene nombre y apellido, se llaman Miguel Ángel Mancera y Edgar Tongüi Rodríguez, Jefe de Gobierno y Secretario de Obras y Servicios, del Gobierno de la Ciudad de México. Sí, son los causantes del desquiciamiento vial cotidiano por sus insensatas obras a lo largo y ancho del DF, que tiene a la pavimentación capitalina como campo minado, cierres totales y parciales de calles valiéndoles en cacahuate la movilidad de la ciudadanía.

Dejen les platico, ese fatal viernes 11 de septiembre (además por lo de las Torres Gemelas de Nueva York y el golpe de Estado de Pinochet, contra Salvador Allende, en Chile, en sus respectivas fechas y lugares), la capital de la república fue el estacionamiento más impresionante del que tenga memoria.

Permítanme, esta ocasión,  hablar en primera persona. Salí de casa rumbo al centro del DF, utilicé las Avenidas Reyes Heroles, Tres y Calzada Vallejo, en un trayecto que en día normal tardo 45 a 60 minutos; pero esta vez fue lamentable, pues en la Avenida Tres, que cruza la Colonia Santa Rosa y desemboca en Vallejo, en la Delegación Gustavo A Madero, empezó el viacrucis, ya que a la altura de Montevideo, en donde el Jefe de Gobierno, construye la Línea 6 del Metrobús, obstruyeron, cerraron parcialmente la vialidad sobre la vía primaria (Vallejo), a lo que se sumó el semáforo del cruce desincronizado.

Por más de 5 horas el embotellamiento fue descomunal, afectando a miles y miles de usuarios. Y en el GCDMX, en la Sobse y en Seguridad Pública capitalina, no les interesó resolver el problema, o como siempre la indiferencia a la desesperación del automovilista fue manifiesta.

Más tarde, tuve que hacer un trámite y tome el Periférico centro hacia el Sur, eran casi la 14 horas. Se repitió la historia, al converger con Viaducto Miguel Alemán, otro nudo vial, porque los incapaces agentes de tránsito, a la altura de Minería y Xola, bloquearon un carril (en hora pico)  provocando nudo vehicular, gozando de la desesperación de los conductores, sonriendo, platicando entre sí o hablando por celulares, ante la irritabilidad del manejador. Más adelante a la altura de Viaducto y Calzada de Tlalpan nos recetan la misma medicina, obstaculizando el carril derecho, haciendo que en ese punto los tres carriles se conviertan en dos, más la integración de vehículos de Tlalpan. Los hombres del silbato sólo observaban indiferentes.

Caída la tarde, de ese fatal 11 de septiembre, sin remedio tenía que trasladarme de la Colonia Cuauhtémoc a Iztapalapa, otro infernal trayecto. En la zona, los padres de Ayotzinapa, tenían tomada la lateral de Reforma, frente a la PGR, los “maístros” de la  CNTE, bloqueaban la misma vía primaria a la altura del Ángel de la Independencia, mientras otro grupo marchaba hacía el Hemiciclo a Juárez, bloqueando la avenida. Desesperante dejar la zona, los agentes de tránsito ausentes y policías “cuidando” a los marchistas ¿y los automovilistas quién?

Dejando atrás este desquiciante trayecto, me incorporo a Viaducto Miguel Alemán, no sin antes sufrir embotellamiento en Medellín, hasta ese punto. Ya circulando, salí a Galindo y Villa para dirigirme a Calzada Ermita Iztapalapa. Se repite la historia. En el cruce de Eje 6 Sur con Galindo y Villa, otro cierre de vialidad, y miles de automovilistas tuvimos que veredear, buscar alternativas, preguntando a taxistas, vecinos, gasolineros, cual era una opción para dejar la conflictiva avenida para llegar al destino… total que llegué a Plutarco Elías Calles, vía, Playa Roqueta (saturada), para dirigirme al sur ¿y qué creen?, Plutarco embotellado, hasta Ermita Iztapalapa.

En todo este viacrucis narrado, jamás, nunca, imposible, encontrar una patrulla de vialidad, motociclistas de tránsito o de crucero, para escuchar una razón del embotellamiento o conseguir una alternativa para desahogar la manejada. Eso sí, observé a patrulleros deteniendo a motociclistas con el peregrino argumento de revisar documentos, ellos “mordiendo”.

Finalmente, dos horas después  llegué a mi destino, Iztapalapa, para cumplí mi cita.

Con esta narración, que a nadie deseo le suceda, quiero demostrar que estamos desamparados por la autoridad, viví “in situ”  la vulnerabilidad de los conductores ante la indiferencia de Mancera,  de Tongüi y de Almeida.

Lo que pretende el “sin partido” con sus interminables e improvisadas obras, es llegar el 17 de septiembre a la ALDF, a leer su IV Informe de Gobierno, con cifras, números, datos, “logros”, mentiras, ilusiones y proyecciones, sólo como estadística, para hacernos creer que está trabajando, sin explicar los daños urbanos, vehiculares, a la tranquilidad, paciencia, tolerancia de los ciudadanos.

Para MAM, su “día del Jefe de Gobierno” es proyección, imagen mediática, aplauso fácil, aunque la Ciudad de México se esté desmoronando, enfade a los capitalinos, azotada por la inseguridad, descapitalice a los defeños con sus programas de parquímetros, arañas, arrastres de grúas, etc.  pero alaraquerará lo que no ha logrado. Sólo bla, bla, bla.

Como en otras colaboraciones he dicho, Miguel Ángel Mancera, no ha realizado una obra pública trascendente, sólo anuncios espectaculares, programitas que benefician a cierto círculo trascendente para su pretensión del 2018, como atención a grupos vulnerables, padrones, que son votos cautivos; pero el combate a la corrupción, a la ineficiencia administrativa, a la inseguridad, al comercio informal, nada, sólo amagues, amenazas y palabras mediáticas para crear imagen política.

Otro pecado capital del inquilino del antiguo Palacio del Ayuntamiento, es su permisividad, su “democracia a la Mancera”, que se traduce en darle manga ancha a los manifestantes, aunque no sean de la Ciudad,  paralizando parcialmente la metrópoli. A él le importa más quedar bien con los inconformes, que con los más de 9 millones de capitalinos que “dice gobernar”, y esto lo padecemos un día sí, y el otro también. Pone más cuidado en los marchistas, plantonistas, acarreados, que dignificar el derecho de movilidad de los millones de incautos ciudadanos que votaron por él en 2012.

Esa es su visión de “democracia a la Mancera”, “que se haga justicia, pero, en los bueyes de mi compadre”. Si no es así, señor Jefe de Gobierno, así parece. Usted deja hacer, deja pasar, aunque fastidie a los capitalinos que pagan impuestos, multas, contribuciones, trámites, castigos, verificaciones vehiculares; su visión política es dejar marchar y bloquear, dañando a quienes cumplen con la Ley.

No se vale, MAM, que sus irracionales obras rompan el libre tránsito. Su cacareada Ley de Movilidad, no permite moverse a millones de automovilistas todos los días y se echó la puntada de crear un apéndice de la Secretaría de Movilidad (antes Setravi), el mamotreto llamado,  "Nuevo modelo de movilidad", a cargo  de la ex panista, Laura Ballesteros, quien no da resultados, a casi tres meses de su creación, ya que todos los días embotellamiento, marchas, bloqueos, plantones, son la muestra de proyectos y programas manceristas fallidos.

¿Qué informará el 17 de septiembre ante la ALDF?, los resultados de sus programitas, proyectitos, alcancitos, logritos, etc. La realidad es otra cosa, la Ciudad se cae a pedazos y usted con la mirada puesta en 2018. En esto perdió su capital popular que en 2012 lo llevó al GDF cuando obtuvo 62 por ciento de votos, le aseguro que más de tres cuartas partes de éstos están arrepentidos, por los pírricos resultados de sus primeros 3 años de gobierno.

Sea realista, informe la verdad, no le tome el pelo a los ciudadanos.

En efecto, recibirá muchos aplausos de sus incondicionales diputados en la Asamblea, pero el veredicto popular, el de la calle, de los desempleados, de las víctimas de robo, asalto, secuestro; de los comerciantes establecidos víctimas del ambulantaje, etc. es alarmantemente peligroso para su sueño presidencial. Las cifras en el Informe son suyas y de sus testaferros, pero la calidad de vida, la tranquilidad de los capitalinos, su derecho al libre tránsito, lo evidencian y condenan. 

Ese viernes 11 de septiembre fui víctima de su mentirosa Ley de Movilidad, por más de 6 horas estuve varado; su indiferencia o incapacidad para gobernar fue manifiesta.

 

Comentando… la Ciudad

 
  • PRD, no permitan que el PRI presida su partido

  • Un emisario del poder pretende usurpar el derecho de un izquierdista

Por Luis Repper Jaramillo

 
¿Qué le pasa al PRD? Ha perdido identidad, presencia, personalidad, arraigo, posiciones políticas, jamás ha logrado la presidencia del país; no tiene cuadros con sentimientos de izquierda y menos escuela que forme, inculque e identifique la verdadera oposición a los regímenes de derecha y centro que han detentado el poder, porque su militancia, dirigencia y representante populares “se dicen” de izquierda, pero cobran con la derecha.

Si bien, la creación del Sol Azteca vienen de la escisión del PRI (Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Andrés Manuel López Obrador, Manuel Camacho Solís, Marcelo Ebrard, sólo por nombrar a los más representativos) aquel 5 de mayo de 1989, es decir, desde hace más de un cuarto de siglo, no han consolidado, menos arraigado una izquierda auténticamente opositora.

El mal del PRD está dentro del PRD, las posiciones tribales, el poder por el poder mismo, el insaciable deseo de enriquecimiento económico –de varios líderes- a base de la corrupción (AMLO, Bejarano, Lobo, Padierna, Arias, Toledo, Ebrard, Muñoz Soria, Luna Estrada, etc.)  robando a manos llenas la riqueza pública, es el cáncer que impide considerar que en México existe una auténtica y respetable izquierda, como se dio en Polonia, Brasil, España, etc. pues la que tenemos en nuestro país con los amarillos es un remedo de oposición, que se mueve por donde los vientos del poder –centro o derecha- los lleva.

El ejemplo más contundente, sin remitirnos al pasado inmediato, lo tenemos en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, en donde “el sin partido”, Miguel Ángel Mancera Espinosa, llegó al antiguo Ayuntamiento, cobijado por el PRD, sin militar en él. Su triunfo, habrá que reconocerlo, fue contundente, un hito en la historia del país, pues ganó la elección con 62% de votos, nunca antes había acumulado esta cifra.

Sin embargo, a tres años de distancia, “el sin partido”, más que enarbolar la bandera de izquierda, mantiene un maridaje perverso con el PRI en el poder, y con su miguis, miguis, Enrique Peña Nieto, que podría encumbrarlo en 2018 a la postulación presidencial por las siglas del tricolor.

Mancera es el símbolo político de la indefinición, es más, no sabe ni lo que quiere. Las dirigencias del Sol Azteca le han insistido en su afiliación y la ha rechazado más de tres veces. Soberbio, señala que sin ser militante de partido alguno llegará como “independiente” a la lucha por la Silla de Los Pinos, sabedor de que si fracasa en su independencia, el PRI o el PRD, podrían postularlo.

Mancera Espinosa no representa a la izquierda, no deben ilusionarse los amarillos, tarde que temprano dará la cuchillada trapera a quien lo llevó al poder capitalino y enfilará su querencia por el tricolor. Sabe que tiene el respaldo del mexiquense.

Así ha sido a lo largo de sus 26 años la historia del PRD, quizá el único que se salva de esta vergonzante actitud, es el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y tal vez Porfirio Muñoz Ledo, el resto de los popularmente conocidos han dado bandazos, incluido el locuaz, el higadito y soberbio López Obrador.

Sin corregir ese pasado y su situación actual, el PRD vuelve a cometer otro error, al coquetear, siquiera insinuar, que Agustín Basave Benitez, un político priista, aunque él se diga ex priista, se perfile para presidir la dirigencia nacional del Sol Azteca, en abierto desafío a un militante de izquierda como Armando Ríos Piter, un guerrerense con méritos suficientes para relevar a Carlos Navarrete.

De concretarse esta pifia y sumar al priista Basave Benitez al cargo más importante del partido, se confirmará la pobreza ideológica, la nulidad de escuela de cuadros y la impreparación de militantes de esta ala política, que ha enclaustrado por más de un cuarto de siglo al PRD, como una vergüenza siniestra, en un país que necesita, que reclama, que requiere una izquierda contundente, combatiente, real y no complaciente, convenenciera y chaquetera como la actual.

Y para ubicarlos en la realidad del “ex priista” Basave Benitez, déjenme les digo, que con la casaca del PRI ha sido embajador de México en Irlanda, Presidente de la Fundación Colosio, emergida a raíz del asesinato del sonorense, Consejero de Luis Donaldo Colosio en su campaña como candidato presidencial. Director General de Desarrollo Político de la Secretaría de Gobernación, Fundador del Movimiento Renacentista y dirigente de la Corriente Renovadora del PRI, entre otras actividades que lo arraigan a ese partido.

En ese nació, se hizo político, por sus venas corre sangre tricolor, ahora no nos digan que lo odia y desprecia, cómo para representar a un incipiente –a pesar de sus 26 años de vida- PRD que pretende ser de izquierda, y que más bien es una agrupación tribal, con intereses personales, grupales y económicos, en desprecio e indiferencia a la gente que una cree que en México existe una izquierda creíble.

El guerrerense tiene autoridad y militancia comprobada para que los Consejeros Nacionales del Sol Azteca le den su voto de confianza y quede al frente del partido. No tienen por qué inventar una dirigencia infectada de priismo, Ríos Piter por el sólo hecho de pertenecer a ese partido está por encima de un posible arribista –Basave- que como el Caballo de Troya, podría esconder una jugada sucia para debilitar más a los amarillos, ya lo hizo “el sin partido” MAM junto con su títere Héctor Serrano Cortés, desde las entrañas del GCDMX, que minimizó al PRD en el DF, a una tercera fuerza política, después del PRI y del PAN; hicieron perder 8 de las 14 delegaciones política en la capital que detentaban y fue masacrado en la ALDF, en donde lo mandaron a la porra.

Si este mensaje que Mancera les dio el pasado 7 de junio no lo asimilan los dirigentes perredistas, están condenados a cometer la misma pifia, permitiendo la llegada a su presidencia nacional a un vetusto priista con piel de izquierda.

El reto impostergable de Armando Ríos, de llegar a la máxima silla amarilla es acabar, desterrar, aniquilar a las tribus, a las siglas: IDN (Bejarano), Vanguardia Progresista (MAM/Serrano), Nueva Izquierda (los Chuchos), Alternativa Democrática Nacional (Héctor Bautista), Foro Nuevo Sol, (Amalia García), Unidad y Renovación (Armando Quintero), etc. que han representado para su “partido”… eso, partir en cachitos, a una supuesta izquierdas, que no le ha permitido conformar una oposición propositiva, seria, formal, influyente, siendo hoy, contestaría, reaccionaria, irracional y minimizada.

Si bien en los otros dos partidos azules y tricolores, también hay división, grupos de inconformes, el PRD no ha sabido capitalizar, aprender de “dolores ajenos” para madurar, mamar la sabiduría política y conformar una sólida corriente de izquierda, a la que ya le tocaría gobernar a este país; esta sería una verdadera democracia, una alternancia del poder necesaria.

Los mexicanos ya probamos las dos sopas, en ambos casos con amargo sabor: 73 años –hasta ahora- del PRI y 12 de incapaces panistas, 85 años de efímeros y engañosos avances, sin que el México que todos anhelamos y al que tenemos derecho se convierta en país desarrollado, democrático, en potencia mundial; ambos gobiernos se conformaron con situarnos como país emergente y… nada más. 

Este es el tiempo del PRD, si no aprovechan el descontento social por el que atraviesa México por los pésimos resultados del actual gobierno, perderán la enorme oportunidad de demostrar, primero que son un verdadero partido, que la izquierda existe y es real, que es turno de una tercera alternancia en el poder federal y que en verdad son profesionales en resolver las necesidades de una nación a la deriva.

Armando Ríos Piter no debe permitir que un ex priista llegue a la dirigencia nacional del Sol Azteca, si bien él no decide, si tiene la calidad moral de exigirlo y luchar en el debate, en el discurso y en los hechos que la izquierda en México tiene que ser representada por alguien de esa tendencia, no por un emisario de los hombres  en el poder.

Perredistas, aprendan de sus errores, ya lo padecen en el GCDMX, quien pronto demostrará su verdadero color, el de la bandera nacional. No permitan que otro tricolor se adueñe de su proyecto con 26 años de vida, que debe existir porque México necesita una izquierda inteligente, no contestaría, corrupta, impune y entreguista ¿verdad MAM?

 

Comentando… la Ciudad

 
  • GCDMX quiere someter a Uber y Cabify a su burocracia e interés

  • Manda golpear y dañar a automóviles de este digno servicio

Por Luis Repper Jaramillo

 
¿Por qué tanto brinco, si está el suelo tan parejo? diría el clásico de la colonia. La Ciudad de México tiene espacio, lugar y oportunidades para todos; siempre y cuando desde luego, quien ofrezca un servicio digno, honesto, seguro, de calidad y con operadores limpios, decentes, amables y serviciales.

Lo malo, insisto, en la CDMX, es que todo se politiza, se privilegia a los grupos de choque, los brazos armados del poder, en beneficio personal, de futurismo y de “compromisos” con malandrines.

Tal es el caso de la disputa por los pasajeros y/o usuarios de taxis, entre la mafia favorecida por el gobierno capitalino, los taxistas concesionados y los piratas (léase “Panteras”) del otrora poderoso, Armando Quintero Martínez, ex Secretario de  Transportes y Vialidad del GDF, contra los operadores de 2 compañías privadas de APP, conocidas como Uber y   Cabify, que a decir de más del 90 por ciento de usuarios consultados, prefieren este servicio, antes de subirse a una destartalada unidad de taxi concesionario.

Este grupo de malos servidores públicos (taxistas) vieron como su “mina de oro” se les cayó cuando sus similares con automóviles nuevos, limpios, sin golpes, con choferes aseados, bienolorosos, decentes,  que incluso abren la puerta del pasajero, y sobre todo con seguridad en el traslado, ganaron terreno y el cliente a través de una APP, solicita el traslado, no pagando en efectivo, sino a través de tarjeta de crédito o débito, su moverá sin el riesgo de ser asaltado por el taxistas o a través de un complot, con un séquito de mafiosos, en un punto determinado de la ruta.

Aunque, déjenme les digo, esta actividad no es nueva, ha existido desde siempre a través servicios ejecutivos de taxi,  que llegan hasta el domicilio u oficina del solicitante, por una llamada telefónica. Qué decir, de los autos de alquiler turísticos, que aunque su base está en las puertas de hoteles, también por la telefonía atienden solicitudes de servicio, y nunca se habían presentado conflictos por el “pasaje”

Sin embargo, ante el pestilente, inseguro, transa, incomodo, inmundo y la descortesía de los taxistas concesionados, que llegan a vestir camisetas sin mangas, bermudas, tenis, taxímetros alterados, automóviles viejos, golpeados y sucios, los usuarios decidieron –porque es una realidad- pagar un poco más por el traslado, que arriesgarse a sufrir un atentado en ese denigrante vehículo.

Es tal el éxito del servicio de Uber y Cabify, que las autoridades del gobierno de Miguel Ángel Mancera, sacaron raja económica y hasta política, y ahora obligarán a estas empresas a sujetarse a un Reglamento de la Secretaría de Movilidad –de su transa titular Héctor Serrano Cortés, que de esto sabe muchísimo), sometiéndolos a regularizarse, no por un dictamen oficial, sino por la presión de sus grupos de choque (taxistas piratas, concesionados, tolerados) lo que podría prostituir el hasta ahora inmejorable servicio de taxis vía APP.

Tanto Jefe de Gobierno, como su “operador” político, Serrano Cortés, vieron en las aplicaciones otra “mina de oro”, con miras al 2018, necesitan dinero, para su pretensa intención de llegar a la candidatura presidencial, y la mejor manera es simulando una regulación de Uber y Cabify, para “taparle el ojo al macho”.

Sin embargo, estos eficientes trabajadores aceptaron las “disposiciones oficiales” y se sujetarán a al reglamento engañoso de la Semovi, sin embargo tienen un compromiso ético y moral, de no dejar de prestar el servicio con la misma y superior calidad como lo hacen ahora.

Ya Héctor Serrano mostró el brazo gansteril que le caracteriza, al ordenar en días pasados a un mafioso grupo de choque –de los que acostumbra regentear como vendedores ambulantes, toreros, callejeros, piratas, semifijos, taxistas piratas, informales, tolerados, “panteras”, etc.) golpear, destruir, inutilizar varias automóviles de Uber y Cabify, en las inmediaciones del Aeropuerto de la CDMX, enviando el mensaje de “si no se alinean, les irá peor”; sin embargo, los honestos y decentes operadores de ambas empresas, “aguantaron vara” y se quedaron con los daños infringidos a sus unidades, para no caer en la malévolo y malsono juego de Serrano y corifeos, que trabajan en el Antiguo Edificio del Ayuntamiento, en el Zócalo.

Qué lamentable, que las propias autoridades capitalinas Jefatura de Gobierno, Semovi, Secretaría de Gobierno, PGJDF, SSP, Secretaría Particular del GCDMA, patrocinen, auspicien, permitan estas agresiones en contra de quienes ofrecen un servicio diferente, decente, honesto, seguro, limpio, digno, en aras de mantener sus grupos de choque y/o brazo armado escondido como taxistas concesionados, piratas, tolerados, etc.

Pero, señor Mancera, la sociedad ya dio su veredicto, y aprobó que las empresas de taxis a través de aplicaciones de la Web, ofrezcan el servicio, aunque usted y su séquito reúse su operatividad. Insisto esta maravillosa Ciudad tiene espacio para todos, pero cuando los intereses personales, políticos, económicos y de poder están por encima de la vocación de servicio, este es el resultado: inutilizar, agredir, impedir, boicotear, un servicio que más del 85% de los usuarios (consultados) lo prefieren por honesto, limpio y seguro; cualidades que no aparecen en el diccionario de los servidores públicos (todos) del gobierno de la Ciudad de México.

Tan es así, que la Semovi, la de Héctor Serrano Cortés, tiene la peregrina –por no utilizar la palabra correcta-  idea de rotular con la cromática oficial (rosa y blanco) los autos de las empresas privadas, ¿cómo, para qué?, seguro con la intención de demostrar “músculo” y decir que todos los taxis concesionados del DF, están alineados con el Sistema local, para cobrar, además de lo reglamentario, las cuotas de uso de suelo –en este caso de circulación- propias de las mafias y/o  delincuencia organizada, para marcar su territorio y cotos de poder.

Lo importante en este escenario, es que ni Uber, ni Cabify, se amedrenten, se coludan o amafien como los “otros taxistas”, porque tienen casi el 95% de aceptación y apoyo de los usuarios cotidianos del servicio. No pueden caer en el juego perverso de la autoridad que quieren someterlos a sus intereses. Por ahora, han rebasado la línea delgada de la honestidad y transparencia. No se pueden permitir perder lo que por su esfuerzo y dignidad han logrado. Son un servicio exitoso, ejemplar, digno, ¡no cómo aquellos! Resistan a la tentación de la corrupción e impunidad.

Recuerden –desde luego lo saben- que el automóvil en que operan es suyo, no es alquilado a un vividor del servicio como Quintero Martínez y su hermano –líder de los “Pantera” y de las omisas, cómplices y coludidas autoridades de Movilidad de la CDMX, es su patrimonio, su instrumento digno para ganarse la vida honestamente, aunque en Valladolid y Álvaro Obregón, les pongan trabas, piedras en el camino y burocracia vil.

Resistan, hoy tienen el respaldo de la ciudadanía, tanto de los usuarios como de los capitalinos, quienes vemos una manera distinta, digna, honesta, incorruptible, segura, de un servicio necesario. El reto está echado, no hay vuelta atrás, son ustedes (Uber, Cabify) el parteaguas de una nueva manera de trabajar, alejados de la corrupción, impunidad, canibalismo y sometimiento de autoridades locales cuya meta es mantener privilegios, ganancias malhabidas, cotos de poder, sometimiento y aspiraciones transexenales.

Los capitalinos, que no las autoridades, aspiramos a tener cada día mejores servicios públicos, aunque el gobierno se resista a aceptarlo, como lo dije, Uber y Cabify, han dado el primer paso, el DF debe estar a la altura de París, Londres, Nueva York, Tokio, Australia, Suiza, entidades que ya operan este servicio vía APP, con gran éxito. Si el gobierno capitalino se sale con la suya de someterlos a su cromática, taxímetro e indignidad, como lo hace con los “otros taxistas” se habrá perdido la demostración de que los ciudadanos unidos, honestos y éticos, son más dignos y capaces que un gobierno, que inició en  2012 con una gran perspectiva y dignidad, pero que en sólo 3 años ha perdido más del 65%  de credibilidad, confianza y certeza. Todo en aras de una malsana intención de pensar en 2018, cuando en tres años no ha podido con la eficiencia, vocación de servicio, compromiso social y confianza, que en 2012 le brindaron los electores en más de 62% de votos, como nunca candidato alguno había tenido en el país.

MAM, cambio ese tesoro, por un capricho presidencial. Hoy tiene su índice de confianza más abajo que las cloacas de la Ciudad.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT)

 
 
 

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